Seguramente las calles estaban llenas de luces y de gente, pero yo no veía a nadie; estaba lloviendo, pero no me di cuenta de eso hasta que empecé a tiritar. Y la idea iba a creciendo: '¿por qué una sola noche? ¿por qué no dormirlas todas de una buena vez?' Algo muy hondo se rebelaba dentro de mi sangre, pero ni un clavo de donde agarrarme, ni un recuerdo, ni una esperanza... una mujer terminada antes de empezar.
Había apagado la luz, y sin embargo, cerré los ojos.
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