Bueno, digamos que estamos a... tres de diciembre? Sí, digo bien. Hace días que los días se me vienen pasando por alto, que el tiempo osea, las horas, los minutos y los segundos se tornaron algo brumoso y sin importancia. Hace un par de días que entendí que las cosas no me tienen que afectar. No, no, así no; que CIERTAS cosas no me tienen que afectar... que ¿el tiempo lo dirá? No, siempre odié esa frase porque el tiempo no habla. En fin... lo que quiero decir y no se está entendiendo es que, ya está... en algún momento iba a terminar todo, iba a concluir acabándose de alguna forma, quizás esta no fue la mejor forma o quizás sí.. o quizás no se terminó nada, ¿quién puede saberlo? Yo no. Me cansé de apostar al cierre, al 'nunca te voy a olvidar', al 'siempre vamos a ser amigos' porque sé que es mentira, mentira mentira. Me cansé de buscar formas inhóspitas de olvidarte, porque al fin y al cabo vos volvés solito sin que nadie te llame... cosa que es peor, porque en realidad yo te llamo a gritos y vos venís a pedir lo que no tengo y yo me desgarro los sesos intentando dártelo. Gracioso, y raro a la vez. Que no pueda escribir muy bien también es raro, y preocupante. El hecho de que hasta hace unos días era una especie de muerta viva esperando el mejor momento para estallar y ponerme a llorar, no es 'preocupante' pero sí un hecho para prestarle atención. Por suerte, eso ya se me pasó. Me encuentro igual que en el verano pasado, solo que con un peso menos de encima, porque llegué al punto clave de decir no me importa, y que pase...........lo que tenga que pasar.
À bientôt! Bye bye!
Sí, soy una loca de mierda, lo sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario