What is and what should never be.

6.11.11

Bajé la cabeza. El calor típico de la ira, y las ganas de romper la computadora en dos mil pedazos. O de desearle todo el mal del mundo, que se electrocute, que lo agarre una cucaracha gigante en el camino al baño, que se lo trague la tierra, o se lo absorba la luna y las estrellas, y que no vuelva a provocarme ningún infortunio nunca más. Respiré hondo. Una, dos, tres veces. Que lo tenga en cuenta. Se lo digo. No, mejor no. No le dije nada. Le deseé uno y mil males en todas las lenguas del mundo que conocía en ese momento; no eran muchas, pero algo es algo. La música seguía sonando, lo más bien. Todo estaba lo más bien. Seguí en silencio, esperando que se fuera. Seguía diciendo cosas, idioteces, como siempre. Todas son puras idioteces.
Me juré una y mil veces dejarlo ir. Me prometí a mí misma dejar de engancharme en ese tipo de juegos. En ese tipo de idas y vueltas. En ese tipo de histeriquismos. Ya no. No más gata flora.
Dije que no me iba a poner de mal humor, que no me iba a afectar ni dos segundos.
Y no lo hizo.
Seguí escribiendo, como si nada. 'chau' le dije.
'Que duermas bien'

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