What is and what should never be.

14.10.11

Palabras y pensamientos de otros, volúmen cuatro.

Caminamos dos cuadras o tres en silencio, el trayecto que solíamos hacer despreocupados para llegar a nuestro lugar ahora parecía eterno, oscuro y desconocido. Enserio. Es como cuando alguien se encuentra con un ex novio después de mucho tiempo y no entiende cómo es que llegó a conocer a alguien tan bien, y después de varios meses o años o lo que sea, pueda llegar a convertirse en un completo desconocido. Quizás las distancias son algo realmente relativo y yo nunca me había dado cuenta. No lo sé. Pero lo que sí sabía era que mi amigo en ese instante estaba muerto de miedo por algo que le carcomía el cerebro. Me daba cuenta por cómo caminaba, por cómo miraba de lado a lado como si algo lo persiguiese. Nosotros acostumbramos a tomar medidas precavidas cuando caminamos por la calle de noche por si alguien nos persigue,pero eso es porque no entendemos que la peor persona que puede perseguirnos somos nosotros mismos, y para eso no se puede tomar ninguna precaución.
- Hasta acá llegué, ¿a dónde vas? -le pregunté, intentando sonar literal y que no tomara con doble sentido mi frase. Estaba casi jadeando por la corrida que habíamos hecho desde mi casa, aunque todavia no habíamos llegado.
- Bueno, eh. Quería decirte... eh... ¿sabías que te quiero mucho, no? Pero de verdad.
Yo lo sabía, pero me causó gracia que me lo diga así nomás y que haya armado tanto lío y me haya llamado urgente solo para decirme eso. Me reí un poco, pero en realidad no era gracioso, ni era una situación para reírme, ni siquiera me había causado tanta gracia. En ese instante quise salir corriendo. 
- Sí, sí lo sé. Yo también te quiero, de verdad. ¿Me podés decir qué te pasa? Enserio me preocupé cuando me llamaste a las tres de la mañana...
- No bueno, eh, quiero decirte.... estaba pensando, solamente pensando en mi casa y me di cuenta de que él no te quiere.
- ¿Y cómo llegaste a esa conclusión? Además... ¿qué tanto sabés vos de él como para decir eso? ¿Le hablaste acaso? ¿Tenés super poderes? -la gente que se cree que puede hablar de cualquier fuerza sobrenatural del universo me pone nerviosa. Lo peor es que él no era así. Algo en él había cambiado. Algo en  él lo hacía parecer un extraño.
- No, no le hablé ni tengo súper poderes ni nada de eso. Por favor, quedate acá. No tenés que irte durante todo el verano, no hace falta... yo... él...
- Que me vaya durante todo el verano no tiene nada que ver con si él me quiere o no. Además, no me interesa eso. Es decir, yo lo quiero. Yo estoy bien. Además, sí me quiere.
- ¿Cómo estás tan segura?
- Porque sí. No se. Me doy cuenta. Me va a llevar a la estación de tren mañana, a las cinco de la mañana; yo le dije que no hacía falta, que iba en taxi o alguna cosa así. O que mi papa me acompañaba. Pero él insistió en llevarme en auto, y pasarme a buscar a las cuatro y media de la mañana por mi casa.
- ¿Pero y por eso te quiere? -se río. Me dieron ganas de pegarle. Nunca antes había tenido tantas ganas de pegarle a nadie -. Eso es una tontería. Yo te hubiese llevado a la estación a cualquier hora. Mil veces. Hasta el aeropuerto, si querías también. Te llevaba a dar un paseo por Roma, Venecia y todas las ciudades del país y del mundo, y todos los lugares que pudieses imaginarte.
- Pero vos no tenés auto, ni nada; él tiene una moto -dije, como si fuera obvio.
- ¿Y eso qué tiene que ver? Me hubiese comprado uno. No hubiese tenido problema. Me compraba un auto, si vos me lo pedías.
- Esta charla me está aburriendo...
- Es que no me dejás terminar! Nunca me dejás hablar, ni esperás a que te termine de decir las cosas, ni entendés lo dificil que es para mi decirte lo que pienso ni siquiera entendés de la forma que pienso ni nada...
- Ya lo sé... que no entiendo cómo pensás. Pero estoy ocupada; estaba ocupada, digo, cuando vos me llamaste. Tengo que terminar muchas cosas.
- Este verano va a ser aburrido sin vos. Todo es aburrido sin vos. Eso quiero decirte. Quiero decirte, en realidad, debería habértelo dicho antes de que empezaras a salir con él, o antes de que decidieras irte. No sé.  A mí me gusta andar solo y eso, pero siempre que estoy con vos la paso mucho mejor que estando conmigo. O, cuando no tengo ganas de hacer nada a la noche y estoy solo en mi casa y sé que no voy a hacer nada, y me llamás vos para que salgamos, voy solamente porque me llamás vos... no se por qué me pasa eso. Pero me pasa. Además, vos siempre escuchás lo que digo. Y nadie escucha nunca lo que digo. Y vos hacés que me olvide de mí mismo, y de mis problemas, y entonces, cuando voy al colegio y paso tiempo con vos, el día se vuelve perfecto. Y si no estás en el verano... quizás... no sé. No se qué voy a hacer si no estás -si el contexto de sus palabras hubiese sido otro, yo lo hubiese abrazado, besado, y hubiésemos tenido sexo ahí mismo a la luz de la luna como las apartadas y solitarias personas que éramos, o que solíamos ser. Pero en ese momento, eran palabras vacías. Además, en mi cuarto había una valija vacía que debía llenar con ropa para un mes y medio. Y todavía no me había preparado comida ni nada, y eso que la comida del tren es carísima. No podía ponerme a pensar en todo lo que me estaba diciendo él. No podía pensar una respuesta inteligente para decirle; además, me molestaba que me diga que el chico con el que estaba empezando a salir no me quería. Era obvio que no estaba enamorado de mí, pero podía quererme; además, no había escuchado nunca de nadie que quisiera llevar a alguien a la estación de tren en medio de la noche sin que se lo pidieran. Y no entendía qué tenía que ver que no me quisiera, con que me vaya en el verano... a demás, no entendía por qué Santino se hacía problema por todas esas cosas... si de todas maneras iba a seguir queriéndolo porque dejar de querer a mis amigos era una tontería, por más que me vaya cinco o seis meses a donde sea. Además, me iba dos meses nada más. Y necesitaba irme de vacaciones. ¿Por qué no podía entenderlo y aceptarlo?
- Perdón pero tengo que irme a mi casa. Ahora. Enserio. Vos... simplemente... no entendés nada.
- Sí, entiendo, poco, pero algo entiendo. Lo único que estoy entendiendo, y aseguro es que él no te quiere.
- ¡Dejá de decir eso! -grité. Yo nunca gritaba -. Te dije que me quiere. No digo que sienta amor verdadero y todas esas idioteces, a esta altura de la vida a nadie le importan esas cosas. Pero quererme, me quiere.
- Vos decís que te quiere porque te va a ir a llevar a la estación...
- Aunque le insistí que no lo haga. Además, es tedioso el camino hasta la estación.
- Sí pero si él te quisiera de verdad, no te llevaría hasta la estación.
- ¿Ah no?
- No, mirá. Si él te quisiera de verdad, o al menos, si te quisiera como yo te quiero... él haría todo lo posible por que te quedes. O, en su defecto, se iría de viaje con vos. Y vos le dirías que no, porque te gusta dártelas de ermitaña, y de incomprendida socialmente, pero sos muchísimo más normal de lo que creés. Le volverías a decir que no una y otra vez, y él te seguiría insistiendo. Iría hasta tu casa, te desharía las valijas para que no te vayas, y vos lo echarías,le pegarías y patearías para que se vaya y te deje tranquila. Entonces, se haría sus propias valijas, iría hasta la estación, y se subiría al tren con vos. Pero a otro vagón, para que no puedas echarlo, ni pegarle, ni nada. Eso es lo que haría si realmente te quisiera. Eso es lo que haría yo, de hecho. Eso es lo que creo que voy a hacer.
En ese momento, mientras empezaba a llover como llovía solamente en verano, entendí lo que quería decirme.
Encendí un cigarrillo.

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