What is and what should never be.

7.10.11

Más palabras y más pensamientos de otros.

Ni él ni yo pensamos demasiado antes de salir a caminar por ahí con una noche llena de estrellas, de hojas moviéndose y de viento, mucho viento. Yo solo quería dar un par de vueltas, mostrarle los lugares de la ciudad que 'no podía perderse', ir a ver el mar durante un rato, aunque sea para escuchar el sonido y relajarme antes de ver qué iba a hacer el resto de la noche. No tenía muchas ganas de hacer nada en realidad.
Pensé que iba a aburrirme a los tres pasos que nos alejemos de mi casa, pero la verdad es que su compañía no me molestaba del todo; él y yo no hablábamos el mismo idioma, pero nos dimos cuenta, después de casi media hora de caminar en silencio mirando al cielo y a todos lados posibles (pobre, el chico estaba como loco mirando para atrás y los costados, realmente no quería perderse de absolutamente nada) de que los dos manejábamos el inglés realmente bien. Eso facilitó un poco las cosas. Le expliqué que había que caminar bastantes cuadras para llegar a la Catedral, y si prefería eso o ir hacia la playa, o a cualquier otro lugar; estuve como tres minutos diciéndole los lugares a donde podíamos ir, pero él solamente sonreía y asentía con la cabeza como si fuese un bebé al que le ofrecen mucha comida junta. Me dio risa, de hecho me reí en su cara sin problemas, pero lo curioso fue que no le pareció ni maleducado, ni descortés, ni arrogante, ni nada; yo personalmente, si alguien se me ríe a carcajadas en mi cara, creo que le escupo. Pero él no. Simplemente empezó a caminar más y más rápido, gritándome que me apure, y que no me retrase. Era una persona muy rara a decir verdad. Medía más o menos dos cabezas más que yo aunque tenía un año menos, y tenía las manos muy grandes, y la cara de una forma muy particular. Seguramente si hubiese sido una persona detallista, hubiese podido captar otros rasgos, quizás la forma de su nariz, o de su boca, o su pelo, o el color de sus ojos. Creo que tenía el pelo negro o marrón o algo así; bueno, rubio no era. Lo demás no lo vi a causa de la oscuridad, o no me interesó lo suficiente. Seguimos caminando. Empezó a hacerme preguntas tontas como qué música me gustaba, cuál era mi comida preferida, a dónde me gustaba ir en vacaciones, y qué solía hacer por las noches. Me dijo que le gustaba quedarse tocando la guitarra toda la noche y ver películas, que casi nunca salía. Me dijo que allá donde vivía las noches eran muy largas y aburridas. Que nunca iba al cine, y pocas veces a recitales, aunque le gustaban mucho los recitales me dijo. Que odiaba leer. Eso también me dio risa, no entendí cómo podía odiar leer. Me dijo que se aburría mucho leyendo, pero no le iba del todo mal en el colegio. Dijo algo sobre los deportes que no llegué a escuchar, porque habíamos llegado al borde de la playa. Nos quedamos en silencio. no se por qué pero la playa es un lugar para estar sin decir nada, o diciendo pocas cosas, lo necesario; detesto ir a la playa con mis amigos porque se la pasan hablando sobre idioteces como los barcos que pasan, o los sonidos de la ciudad, más lejos. Mientras escucho el sonido del mar, no me interesa escuchar a nadie. Me acosté sobre la arena, y el chico se me quedó mirando de forma extrañada, pero no dijo nada, y prefirió seguir parado. Me preguntó si tenía muchos amigos; le dije que hacía preguntas demasiado raras, y si prefería seguir caminando o quedarse un rato más, o si prefería ir a tomar algo a algún lugar, cerca del muelle había unos puestitos de tragos de lo más ricos. Me dijo que estaba todo bien así. Es gracioso que lo diga así, porque en realidad nunca está todo completamente bien, me volví a reír. Me dijo 'te reís mucho, ¿no?' Me reí más, porque justamente no solía reírme casi nunca, y menos cuando estaba con otra gente. Pero él había sacado algo de mí que antes no había descubierto y nunca habría podido descubrir por mi cuenta, y eso era seguramente porque nunca había conocido a alguien como él. No se por qué. Ni siquiera era lindo, ni especial, ni muy inteligente. Simplemente, era diferente, y a mí las cosas diferentes me gustan. Si pudiese, tendría una colección de cosas diferentes, y él sería el primer elemento de mi colección. Después de un rato me dijo 'te molestaría seguir caminando un rato más? solamente caminar' le pregunté si no le molestaba solamente caminar; 'a la mayoría de mis amigos les molesta mucho caminar solamente, generalmente si caminan es para llegar a algún lugar, o para volver de un lugar, nunca caminan por caminar' Me dijo que a él le gustaba mucho caminar solamente por caminar, que cerca de su casa había un parque y siempre caminaba cerca del parque y se metía por calles angostas porque no le gustaban las avenidas. Me levanté y seguimos caminando callados. Caminamos por dos horas, o tres. Era sumamente agradable caminar con él, dar vueltas, verlo sorprenderse ante detalles de la ciudad que seguramente eran muy distintos a donde él vivía, pero sobre todo era agradable su presencia. No sé cómo explicarlo. Simplemente que estuviese al lado mío se sentía bien, solo saber que estaba ahí un poco atrás mío (en varias ocasiones se frenó para ver algo que lo sorprendió) me hacía sentir bien. No se por qué. No lo supe en ese momento, y no lo sé ahora, simplemente fue así. Hay personas que conozco hace bastante tiempo, con las que nunca me voy a sentir del todo cómoda aunque estemos caminando en silencio durante horas, o viendo el mar un día entero; son de esas personas que la pasaría bastante mejor si estuviese sola, de esas personas que aunque me divierta con ellos, no las extrañaría si se fueran. Pero con él no, y eso que lo había conocido por casualidad esa misma noche.
- ¿Sabés algo? -me dijo en un perfecto inglés - Cuando me dijeron que una chica me iba a llevar a recorrer la ciudad me ilusioné bastante, después me senté a comer con vos y tu papá y mi abuelo en la mesa, y no hablaste en toda la cena, y realmente pensé que iba a aburrirme mucho. Pero es de lo más divertido caminar con vos, ¿a dónde vamos ahora?
Me reí durante un rato largo y él se contagió. Caminamos riéndonos durante diez minutos. De verdad. Nunca había pasado tanto tiempo seguido riéndome con alguien.

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