What is and what should never be.

26.9.11

Palabras y pensamientos de otros.

Mira por la ventana, sentada sobre la cama. Siente una caricia en la espalda pero no responde, a penas respira. La noche es tan clara que sentía que podría camuflarse con ella.
- Ojalá que las cosas se hubiesen dado...
- ¿De otra manera? No lo digas, por favor.Conozco de memoria ese discurso de que lo que te pasa y tu destino y tus emociones están fuera del alcance de tus manos -se levanta bruscamente. No quiere tratarlo mal, pero sin embargo el tono de reproche le sale de adentro sin meditarlo mucho. Piensa no decirle nunca todo lo que ella hizo. la noche del sábado, la del otro sábado, el chico de la costanera. Secretos que se llevaría a la tumba. Se odió por ser tan infiel, con ella, y con él, quien la quería como nadie en el universo, y se iría y la abandonaría en el mundo real. 'no es mi culpa' piensa, no muy convencida. 'si desde el principio hubiésemos actuado diferente, la relación estaría salvada y estaríamos ahora pensando un futuro juntos; no es mi culpa que tenga que irse tan lejos para escapar de lo que siente, para escapar de mí'.
- Vení conmigo. Allá. Yo se que podemos armar algo, lo que sea.
- ¿Y mis amigos? ¡Y mis planes, acá! Ya te dije, no me gustan las desiciones impulsivas.
- Te prometí muchas cosas, no se si te acordás. Me gustaría poder cumplir aunque sea una parte de ellas.
- Eso fue porque pensaste que esto iba a seguir mucho más tiempo.
- Vos me lo hiciste creer, ¿no te parece? ¿o me estuve imaginando cosas? -lo mira a los ojos. Es tan... debil... tan vulnerable... quizás esa inseguridad innata de él era lo que le determinaba a ella su propia inseguridad, no con ella, con ella estaba bien segura; su propia inseguridad con él y su relación, y todo lo que eso conllevaba. Pero sin embargo, lo quería. Le llenaba la vida. Cuando la abrazaba, quizás todas las dudas y todos los pensamientos y preocupaciones reales no importaban. O quizás sí, importaban demasiado, y cuando estaba con él solamente cobraban sentido y se ordenaban de una forma precisa, y ella podía afrontarlos.
- No te estuviste imaginando nada -volvió a sus brazos, se sintió incómoda y creyó que tenía que salir de ahí cuanto antes. Caminar un poco, tomar algo con alguna amiga. Pensó la manera más sutil de decirle adiós y que mañana hablarían mejor, sin esa sensación de insatisfacción que deja el haber estado casi tres horas discutiendo.
Algún día, mucho tiempo después, ella entendería que haría faltan meses y meses de su ausencia para que entendiese realmente que la única época de su vida en que honestamente había sido feliz era la que él la había compañado. Que si todos sus errores le habían llevado a esos ratos con él, había valido la pena cometerlos. Sin embargo, como siempre, cuando entendió estas cosas y muchas otras, ya era demasiado tarde.

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