'Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñan a los que enseñan; y los que no saben enseñar a los que enseñan, se meten en política' Todo el mundo puede encontrar aquello muy inspirado, pero no por los motivos adecuados. 'cuánta razón tiene' dijo mi hermana, que es especialista en falsa autocrítica.Forma parte de aquellos que piensan que el saber vale por el poder y el perdón. Si sé que formo parte de una elite autosatisfecha que sacrifica el bien común por exceso de arrogancia, me libro de la crítica y consigo con ello el doble de prestigio. Papá también tiende a pensar así, aunque es menos cretino que ella. Él todavía cree que existe algo llamado 'deber' y, aunque sea a mi juicio quimérico, ello lo protege de la idiotez del cinismo. Me explico: no hay mayor frivolidad que ser cínico. Si adopta la actitud contraria es porque todavía cree a pies juntillas que elmundo tiene sentido y porque no aceierta a renunciar alas pamplinas de la infancia. 'La vida es una golfa, ya no creo en nada y gozaré hasta las náuseas' es el lema del ingenuo contrariado. Osea, mi hermana. Por mucho que estudie en una de las universidades más prestigiosas, todavía cree en Papa Noel, no porque tenga buen corazón, sino porque es totalmente pueril. Se reía como una tonta cuando el colega de papá soltó su ingeniosa frase, como si pensara 'qué lista soy, domino la meta-referencia' y eso me confirmó lo que opino desde que nací: mi hermana es un cero a la izquierda.
Pero yo en cambio pienso que esta frase es una auténtica idea profunda, precisamente porque no es verdad, por lo menos no del todo. No significa lo que uno cree que significa. Si uno ascendiera en la escala social de manera proporcional a su inconpetencia, les puedo asegurar que el mundo no marcharía como marcha. Pero el problema no es ése. Lo que esta frase quiere decir no es que los incompetentes tengan un lugar bajo el sol, sino que no hay nada más dificil e injusto que la realidad humana: los hombres viven en un mundo donde la competencia esencial es el dominio del lenguaje. Eso es terrible porque en el fondo, somos primates programados para comer, dormir, reproducirnos, conquistar y asegurar nuestro territorio, y aquellos más hábiles para todas esas tareas, aquellos entre nosotros que son más animales, ésos siempre se dejan engañar por los otros, los que tienen labia pero serían incapaces de defender su huerto, de traer un conejo para la cena y de procrear como es debido. Es un terrible agravio a nuestra naturaleza animal, una suerte de perversión, de contradicción profunda.
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