- El mundo es como un escenario, una obra de teatro que no tiene escrita la escena final; el mundo abre y cierra puertas; el mundo se hace a sí mismo heridas que no sabe sanar y eso es porque es un mundo masoquista. Yo podría sentarme a contemplar el cielo y ver pasar la vida, podría hacerlo eternamente y también podría pensar con todas mis fuerzas cuánto quisiera que los problemas se acaben pero el mundo no tiene telepatía y por más que piense y piense tanto, si me quedo sentada no va a pasar nada. El mundo es adolescente y yo creo que está aprendiendo; se explota los granos con facilidad y no nota nada hasta que, tiempo después, aparece una marca. El sol sale, las montañas siguen ahi, pero constantemente las cosas cambian y lo peor es que nadie se dá cuenta de nada. Día a día gente que quiere cambiar las cosas se vá y no puede cambiar nada y yo, frente al paso del tiempo soy una inútil.
- ¿A qué vas con todo esto? -preguntó él mientras agitaba las manos al aire, como espantando su propia sombra. Había poca luz y si se quedaban callados un rato podían escuchar el ruido de las hojas que se movían con el viento. Sabía que se trataba de un pensamiento de ese estilo; sabía que cuando desviaba los ojos y dejaba la boca entreabierta por unos segundos escupiría alguna reflexión que no salía de ningún lado. Recordó que una vez ella le había preguntado 'en qué pensás?' y él había dicho 'en nada, y vos?' y ella había pasado casi media hora hablando sobre el color de los troncos de los árboles. Y al cuestionarle cuánto tiempo había estado meditando todo eso, ella había sonreído de costado y dicho que simplemente se le ocurrió en ese instante. Le entró curiosidad de cómo estaría el mundo si todas las personas pensaran tanto las cosas, y no quiso enterarse.
- Voy a que creo que pocas veces somos conscientes de cuántas cosas están pasando mientras nosotros nos acostamos a ver la tele, o nos paramos solos frente al río y creemos entenderlo todo sobre la vida. A veces me dá lástima de ver a un viejo moribundo hablando sobre todas las cosas que vivió, porque creo que realmente no entiende cuántas otras cosas se está perdiendo. ¿Pero sabés qué es lo peor?
- ¿Que está empezando a hacer frío?
- No. Que ni vos, ni yo, ni el viejo que se está muriendo vamos a poder cambiar nada de todo ésto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario