En un momento vas a ver que ya es la hora de correr, pero trayendo a casa todo aquel fulgor y ¿para quién? Las almas repudian todo encierro, las luces dejaron de llover.
Sube al taxi, nena: los hombres te miran, te quieren tomar; ojo el ramo nena: las flores se caen, tenés que parar. Vi la sortija muriendo en el carrousel, vi tantos monos, nidos, platos de café. Guarda el hilo nena, guarden bien tus manos esta libertad; ya no poses nena: todo eso es vano como no dormir. Aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor: mañana es mejor.
Aquellas sombras del camino azul, ¿dónde están? Yo las comparo con cipreses que vi solo en sueños y las muñecas tan sangrantes están (de llorar)
Yo te amo tanto que no puedo despertarme sin amar.
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