Un hermoso día el de hoy, ay qué bello día el de hoy, está para destrozar nuestra tormenta que va a tronar por el dolor; juegan a 'primero yo' y después a 'también yo' y a 'las migas para mí' y cierran el juego porque ya saben que el tonto nunca puede oler al diablo.
Esa mancha que está allí, por allí en el suelo allí y en tu bella cicatriz parece sangre y sin embargo sonreís... el placer es tan oscuro como el culo de un topo negro y sin embargo sonreís.
Vos siempre estás con una excusa a flor de labios.
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