Hoy te evoco y veo que has sido un buen consecuente, y yo se que me has querido como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Hoy la vida te ríe y canta, los morlacos del otario los tirás a la marchanta, como juega el gato maula con el mísero ratón
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones, la milonga entre malnates con sus locas tentaciones, donde triunfan y claudican
milongueras pretenciones.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás
los favores recibidos creo habértelos pagado, y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta de la otaria que tenés, se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos (pobres triunfos pasajeros) sean una fila larga de riquezas y placer,
que la bacana que te acamata tenga pesos duraderos,
y te abrás en las paradas con castillos milongueros.
Y mañana cuando seas descolado mueble viejo, y no tengas esperanzas en tu pobre corazón
si precisás una ayuda
si te hace falta un consejo
acordate de esta amiga que ha de jugarse el pellejo,
para ayudarte en lo que pueda
cuando llegue la ocasión.
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