Se podría definir a mi vida como una turbia nebulosa, hasta ese entonces. Siempre hay un plazo de tiempo, creo que dividimos los momentos de nuestra vida en distintos períodos, siempre hay un 'desde' para empezar a contar la historia, y un 'hasta' para darla por finalizada, o para convencernos de que en algún momento terminó; bueno, éste era uno de esos casos, solo que él no fue un 'antes y un después' (como hablan a veces los vulgares), porque no hubo un antes. Quiero decir, que signifique algo. Claro que yo existía antes de conocerlo. Bueno, existía a medias. Con él no hubo un 'desde', porque es el principio de miles de 'desdes', el principio de miles de principios que tuvieron abruptos y repentinos finales, algunos más deseados que otros, pero al fin y al cabo, finales.
Y entonces él de nuevo.
Si tuviera que clasificar el corto y largo período que apareció él en mi vida, no sabría contar los años, ni los momentos, ni mi situación. No era 'el de cuando acababa de entrar en el secundario'; tampoco fue 'el que vino después del hijo de puta ese que te conté'; menos que menos 'el que me encontré diez años después, comprando discos como si nada'. Él era él, y punto. 'El que...' un comino. Siempre fue él. Cuando pensaba convencida 'sí, aca estoy yo de nuevo, empezando algo completamente distinto a todo lo anterior, entera después de todo, o por la mitad, quién sabe, pero no importa. Estoy acá. Y no voy a volver a estar allá, con él, porque finalmente me fui del círculo vicioso donde él no dejaba de ser el centro, y salí con vida de ahí' volvía a aparecer. No me pedía disculpas porque no había hecho nada malo. No se arrepentía porque no había ningún error, nunca hubo ningún error. Terminamos porque terminamos. Por terminar. Por aburrirnos el uno del otro. Por volver a empezar un tiempo después, distintos pero casi iguales. Y ahí entrar de nuevo. 'una última vez, sí, yo se que esta va a estar bien, la decimoquintogésima es la vencida'. Basta de vencidas. Basta de veces. Basta de equivocarse. Basta de círculos viciosos. Basta de él.
Sí, todavía me cuesta definir el período que abarca mi 'después' de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario