- ¿Sabés qué? -se echa para atrás el pelo, separa un pedazo de pan, le pone manteca, sal, lo iza en el aire, come medio bocado y pone el resto en la boca de él-, con vos puedo mostrarme insegura...
Con el otro no, seguro, ni me conoce ni me conocerá.
Lo ve disolverse de gusto. Decide rematarlo, lo despeina, lo peina a mano, le acaricia el rostro liviano, le habla medio en broma, medio en serio.
- Sé bueno, escribime algo triste así lloro y me desagoto. Y vos -pregunta-, ¿estás seguro de lo que querés hacer de tu existencia?
- Yo...
¿Cómo hacérselo saber? ¿Confesarle que el puente, el orden, las piezas dispersas de mi enigma solo se buscan juntar cuando estoy con ella, y ni siquiera entonces se logran unir? ¿Lo entendería? y ¿por qué no me habría nombrado entre sus proyectos posibles?... Sin ella estoy perdido, con ella busco perderme...
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