What is and what should never be.
13.3.10
Me removí en la silla giratoria que estaba en el escritorio y miré la pantalla negra de la computadora. A veces la memoria nos gana. Yo era un claro ejemplo de eso. A veces la necesidad de olvidar es menor que las ganas que tenemos de recordar. Pero, ¿de verdad existía el olvido? ¿quién podía afirmármelo? ¿quién podía venir y decirme ‘yo te olvidé, vos lo olvidaste’? ¿se puede olvidar a una persona? O lo único que nuestra mente desecha son los detalles innecesarios de la historia, los paréntesis, los comentarios al azar, las veces que caminamos por calles monótonas chocándonos con gente atolondrada, las veces que bajamos o subimos algún colectivo, las veces que escuchamos una misma canción. ¿Solo eso se puede olvidar? ¿y dónde está? ¿dónde está todo lo que no está en nuestra mente, lo que quizás ya olvidamos? ¿dónde estaba yo en ese momento, sin él? ¿y él donde estaba, dónde estaba mientras estaba conmigo? ¿dónde está la vida que nunca vivimos, las cosas que nos imaginamos y nunca pasaron? ¿dónde estaría yo si nunca me hubiese tomado ese colectivo, a esa hora, ese día? ¿y dónde estaba eso que nunca pasó? ¿dónde estaban todos esos ‘si hubiera...’? ¿quién me garantiza que en cualquier momento no voy a despertarme y descubrirme a mí en un día de invierno a punto de ir al colegio, o en un día de verano, quizás a punto de empezar segundo año? ¿y por qué no podemos sacar de nuestra mente eso que más nos gustaría? ¿de eso nos alimentamos? ¿de las cosas que pasan y por más que nosotros no queramos, de alguna u otra forma pasaron y no podemos hacer nada para que dejen de existir? ¿de dónde crecemos? ¿de nuestros errores, de nuestras tristezas, de las cosas que nos salieron bien o de las cosas que nos salieron completamente mal? ¿en qué pensamos? ¿en qué pensamos tanto, que no sabemos olvidar?
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