Escribir escuchando Evanescence con el ventilador al máximo es como una de las mejores cosas que puedo hacer, una de las cosas que más placer me dá.
Y soy super feliz. Sí, enserio. con todas las letras que eso conlleva
s u p e r f e l i z. porque hoy son los óscares
y porque mañana se vuelve a la rutina más INRUTINIZADA que puedo pedir.
y porque estoy terminando mi novela; saben que llegué a la página 95? 95 PÁGINAS DE WORD. y porque tengo alto cayo en el dedo la concha de nancy descalibrada y su mango del orto.
sí, nancy es mi guitarra.
no pretendan entenderme.
Me miró de frente, me escupió con los ojos, llenándome de desprecio; lo miré y sonreí a su pesar, porque me odiaba, yo lo odiaba, dos humanos enfrentados odiándose sin mucho que hacer con ese hecho. Y agitó su cigarrillo llenándome de humo y yo seguí mascando chicle esperando que diga algo, para qué me dijo que bajara, yo estaba muy contenta arriba, haciendo alguna de mis estupideces, pero estaba contenta, y tuve que bajar, por él, por él, porque él me lo pidió, qué tonta, ¿cuántas cosas más iba a hacer porque me las pedía él?
- Estoy cansado de que me recrimines mis errores; vos con tu vida, yo con la mía. A partir de ahora, seguimos separados -dijo al fin, con el odio más profundo que pudieron proyectar sus palabras, y estuve tentada de hecharme a reír y a patalear en el piso, como un dibujito animado.
- Pensé que eso había quedado claro desde hace un tiempo,¿no? Yo ya hice lo que quise, supongo que vos también. Vos no me importás, supongo que yo tampoco. ¿Para eso me hiciste bajar? Tendrías que usar un poco mejor tu tiempo de recreo... ah, cierto, vos estás en recreo toda tu vida...
- Te dije que dejes de recriminarme mis errores; si ya no me quisiste como soy, es problema tuyo. Dejame hacer lo que yo quiera, dejame pudrirme solo.
- Por supuesto que sí. Solo que es divertido a veces recordarte lo 'nadie' que sos. Lo que no sos para mí.
- Qué suerte, porque para mí no sos más que una nena que lo único que hace en su vida es criticar gente y comer chicle.
Otra vez salió a la defensiva; era tan claro que iba a hacer eso, como si tuviese un guión que le diga cómo defenderse de mis réplicas bajo la manga. Largué una carcajada, de las mías. Paré de masticar, me saqué el chicle de la boca y se lo pegué en la cabeza, cerca de la oreja, degustando cada centímetro de su cara que denotaba odio; odio y derrota, porque una vez más yo había tenido la razón, y el que había tenido que usar los contraargumentos estúpidos había sido él. El que no sabía cómo justificarse, y usó mi punto débil, una vez más, era él.
Me di media vuelta al tiempo que sonaba el timbre para entrar a Biología, y lo dejé luchando por despegarse mi chicle de su asqueroso pelo.
[Algo que escribí hace un tiempo y encontré recién]
2 comentarios:
eso pasó de verdáaaaaa?
:O
no bolas tristes, no viste que puse que lo escribí hace bocha y lo encontré el otro día? ojalá hubiese apsado, jaja.
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