Hay una sombra para cada luz,
corrás a donde corrás;
quizá el destino sea una mentira, quizá lo único que quería la vida era terminar con vos.
La ruta sigue más allá de las luces de la autopista, secando al ojo de la lágrima te perderás de vista; como un relámpago en la noche fría cruzarás los abismos, esos que guardan a la sombra que te ocultan de
vos mismo. Hay algo extraño ahí del otro lado que te teme y te dá la mano para llegar hasta
vos.
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