Nací un 12 de septiembre, supongo que hacía frío, todavía el invierno no se acababa; no tiene sentido dar detalles de dónde ni de cómo ni de qué era cuando nací. Peso normal, talla normal. Una bebé normal, quizás con los ojos más claros que lo normal, pero no pasaba más allá de eso. Mis papás tenían espectativas sobre mí a corto plazo, es decir que no esperaban nada de mí a futuro; estaban juntos hace 7 años, pretendían mudarse del monoambiente en el que vivían (pronto convirtieron el balcón en mi habitación, con un techo por supuesto), pero nada más. Nada de 'esta chica va a ser...'; esa era tarea era de los abuelos, quizás de nadie. Supongo que, a futuro, no los defraudé; de chica me gustaba inventar historias, leía los libros sin leerlos, me sentaba en mi biblioteca y pasaba las páginas, inventando la historia según sus dibujos. Sino jugaba a las barbies, siempre eran historias de amor. En el jardín tuve muchos amigos, no se qué habrá sido de ellos, ni me importa; en ese entonces 'ser amigo' era ir a su casa a intercambiar barbies y pelear por quién usaba el disfraz de princesa más lindo. En la primaria la pasé bien. Tuve mis años. Tuve años de pelearme con todas, tuve años de poner una sonrisa falsa y tratar bien a todo el mundo. Mentira, esos años no los tuve nunca; yo nunca supe tratar bien a gente que me caía mal. Tenía un compañero que fue mi engemigo durante toda la primaria, hasta sexto que se fue; en sala de cinco había sido mi novio, pero no me gustaba, a esa edad ¿existe el amor?. Me acuerdo que un año le escondimos la mochila en el baño de mujeres, le hacíamos la vida imposible. Yo sobre todo. Los demás compañeros tenían sus épocas, a veces de amigos, a veces de enemigos, otras veces de dejarlo de lado; dá igual, la otra vez lo vi con una chica. Estuve tentada de preguntarle quién era la enferma mental, o qué narcótico le había puesto en la bebida a la chica para que salga con él, pero me limité a llamar a mis ex compañeras de la primaria y reirnos un rato. En el secundario cambié. Supongo. Todavía no lo terminé. No tengo mucho para decir de mí, por suerte soy una persona que tiene sal y azúcar de sobra; quiero decir que derrocho emociones, cosa buena y a la vez cosa pésima. Creo que soy extrovertida. Tengo muchos amigos. Esta vez amigos enserio, quedan muy lejos los momentos en que me gustaba caminar por la calle de la mano con mi mamá, entrando a locales y viéndola probarse zapatos. Ya no hay muchas cosas para enseñarme. Los nombres de las calles los busco por internet. El significado también. Leer, escribir, lo mismo dá. A veces me gustaría volver a esos tiempos. Sólo a veces. Disfruto escribiendo, algún día voy a encontrar un estilo de escritura que me guste. Soy de obsesionarme, tengo muchas obsesiones. Me gusta obsesionarme, aunque sea juego de jóvenes (según Cristopher Nolan). Supongo que soy vegetariana, odio la carne. Nada de naturaleza ni green peace, por mí maten todas las vacas que quieran, no le encuentro la gracia a la especie animal de la que muchos de nosotros formamos parte, sino que odio el sabor. Soy depresiva. Igual pienso que deprimirse tiene sus ventajas. Cuando pasa algo bueno lo disfruto mucho más, sabiendo que en cualquier momento va a terminar. Me conozco demasiado, más de lo que quisiera. Como si hubiese convivido 14 años conmigo. Sé que nunca me gusta lo que tengo, 'siempre cinco para el peso' le dice mucha gente. A veces pido más. A veces pido algo distinto. A veces no pido nada y simplemente me disgusta lo que hay. Yo creo que es un gran problema, pero sobrevivo con ello. Me gustaría saber cuidar mi cuerpo, mi estética. Nunca pude, nunca aprendí. Me acuerdo que de chica tenía las piernas llenas de moretones y usaba shorcitos cortos sin problema. No me gusta ni mi cuerpo, ni mi pelo, ni mi cara, ni mis uñas, ni mis manos, ni mis piés, ni mi nariz, ni mis orejas. Sé que puedo mejorarlos. Si me hiciera limpiezas de cutis con frecuencia, fuese a la peluquería a hacerme las manos y los piés, no anduviese en patas con el polvo que hay en mi casa y me peinara más seguido, las cosas serían distintas. Me pregunto si esas cosas pueden cambiarse. Si en algún momento sabré hacer todas las cosas que alguna vez me propuse hacer. Si por hacer una lista de utopías, van a dejar de ser utopías.
En fin. Me cae mal la mayoría de gente que conozco. Es raro que alguien me caiga bien, es raro que no le encuentre algún defecto a una persona. Defecto criticable. Porque 'defecto' y 'defecto criticable' son cosas muy distintas. En mi opinión, el defecto criticable es algo que las personas hacen por desición propia que hace que me caigan mal; defectos tienen todas las personas. Es imposible no tener defectos. En cambio, los defectos criticables son menores. Yo tengo variedades de ámbos. Por eso me caigo mal. Creo que nunca sería mi amiga. Odio la hipocresía. La detesto. Y la ignorancia en segundo puesto. Si no sabés, no hablés. No pretendas saber, no tiene nada de malo no saber nada. Siempre podés aprender. En cambio, no querer aprender, es completamente distinto. Es no saber y no querer saber. Admitir que no sabés y sentir atracción por saber más es lógico. Pensar que sabés y por lo tanto no querer saber más, es repulsivo. Yo creo que siempre se puede saber más de lo que uno sabe, sólo es cuestión de proponérselo. De aceptar lo que otra persona pueda enseñarte. Creo que estoy divagando, sí. Siempre divago. Otro defecto; me gusta encontrarme los defectos, me gusta descubrirme.
Y creo que nada más por hoy.
Soy una persona cambiante, esquizofrénica casi. Sólo que tengo algo de conciencia, que no siempre se muestra dispuesta a darme consejos. Siento una gran admiración por el subconciente y los sueños; por la filosofía y la psicología, pero no por los psicólogos y filósofos. Algún día voy a aprender a sacar fotos lindas, sé que lo voy a conseguir. Amo las nubes. Me parecen geniales, cuando no están cargadas de lluvia. Me gustaría poder guardar los olores.
Bueno, suficiente por hoy. Demasiado calor para seguir analizándome.
También soy muy analizativa, lamentablemente.
No puedo terminar.
Creo que es tiempo de hacerlo.
Sí, creo que sí.
1 comentario:
Amo tus posts, te juro. Aunque no te comente ni nadi siempre los leo :)
Y ahora me hiciste entrar en dudas de si en serio te caigo bien o no, jiji
Te amo Clarinete, y te quiero ver porque te extraño.
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