Me observé a mí misma, frente a él, en esa tarde de ese otoño, degusando cada sílaba que leía sobre su cara, deleitándome con esa belleza que solo salía de su escondite cuando yo esaba ahí, porque solo yo sabía encontrarla, mientras él hablaba sin parar y yo a penas lo escuchaba, porque muchas veces él hablaba sin que yo lo escuchase y otras veces yo lo escuchaba aunque él no estuviera hablando; esas veces en que me gritaba con los ojos que quería salir de ahí, del mundo, de lo que le esperaba en todos lados, que era él mismo, acechándolo pise donde pise porque no podía escaparse de sí mismo, ni de sus miedos, que al fin y al cabo formaban parte de lo mismo.
A veces me confiaba cosas que se notaba que habían estado esperando para salir demasiado tiempo, dudando constantemente de si ese era el momento justo para soltarlas, y de si estaba sentado frente a la persona justa, sin querer entender que siempre iba a ser el momento justo, que yo iba a estar escuchándolo, enfrente, lejos, cerca, al lado suto, en realidad no importaba dónde, pero yo iba a estar siempre ahí, aunque yo misma me odiase por eso, iba a estar ahí, a veces decidiendo si salir de la oscuridad o no, a veces ni siquiera decidiéndolo.
Otras veces, la mayoría, me hablaba como si fuese la primera vez que me veía, aunque yo me preguntaba secretamente si cada día nos daba una oportunidad de conocernos de nuevo por primera vez, o si nos conocíamos desde siempre y ese día fue solo la primera vez que nos descubrimos, que pusimos en claro (aproximadamente) lo que queríamos y aparecimos en la vida del otro. Y a veces me pregunto si en mí no ve más que un tren, un barco, lo que sea, ese tunel que se muere por recorrer para escaparse y perderse, si es que alguna vez se encontró, como me encuentro yo cuando veo que sonríe, cuando siento que está ahí para mí, y me habla, me acaricia y vive, como si de eso dependiese el hecho de que yo pueda vivir, aunque últimamente estoy dudando, y me pregunto si verdaderamente no será así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario