Claro que me importaba, pero el hecho de reconocerlo era lo que daba miedo. Decir 'aca estoy otra vez', y 'te quiero de verdad'. ¿Admitirlo, para qué? Cegada por mi pesimismo, trato de caminr sin mirar ni a los costados ni atrás, que el camino se valla dibujando solo. Porque tengo miedo de que me acompañes, aunque se que te encantaría hacerlo; en realidad, no hay ninguna certeza, y eso también me asusta. ¿Dónde está escrito que nosotros dos tenemos que estar juntos, y que este no es un error mío otra vez? ¿Quién me garantiza que ésta felicidad no se va a terminar como tantas otras veces pasó? ¿Cuántas veces grité que estaba escrito, que alguien era para mí, y finalmente el destino fue querer odiar al amor?
Pero esta vez parece ser distinta. Quizás termine como las otras veces. Solo lo parece, es una apariencia, vista desde afuera. Siempre aparentó ser distinta, y terminó siendo igual. No, igual no; el final siempre fue igual. Pero yo no cambio, no cambio más; tengo tanto miedo de volverme a tropezar, es más, seguro que termina pasando eso, pero lo que viene antes parece ser espléndido. Un futuro de nosotros dos juntos tirados bajo el sol, es la mejor espectativa que puedo tener, y parece estar tan cerca, parece no ser una ilusión. Y se me ilumina la mirada y la sonrisa reluce cuando veo que te acercás, y me olvido de mi infierno personal que me espera en mi casa, dejo de lado mis problemas, y lo que viene después no me importa, es claro que va a terminar igual que antes, pero me di cuenta que mientras esté con vos no me importa, todo esto que me inquieta es un miedo placentero, el clásico miedo previo, y vos me hacés tan bien que cada instante vale la pena, aunque después tenga que desgarrarme el pecho tratando de olvidarte, sé que vale la pena. Por eso no uso ni máscaras ni caretas, y voy para adelante.
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