Nuestra historia no es complicada, no tiene ni un gran nudo ni un gran desenlace, más bien varios nuditos que nunca llegamos a deshacer. Me gustaba ilusionarme, me gustaba engañarme, pero lo cierto es que no sirve retractarse, lo que hice ya está hecho y lo que no hice quizás se está por hacer. Mientras yo miraba hacia los costados, vos mirabas siempre derecho, mientras más te iba descubriendo, más me iba encontrando; mientras más te arrepentías de tu pasado, yo seguía fantaseando con mi futuro. Mientras vos dibujás rectas yo hago un avioncito de papel, mientras vos escuchás la melodía, la letra de la canción es la que yo supe entender. Ya no se si pasó mucho tiempo, solo se que el tiempo transcurrió y, anciosa por encontrarte, el que saliste a buscar fuiste vos. El error fue que esperábamos encontrar distintas cosas: vos, una oreja entrenada para escucharte siempre que quieras, yo, por mi parte, buscaba a alguien que me haga volar sin soltarme en medio del cielo, alguien que vuele conmigo. Ya ves, nadie pudo interpretar bien su papel, en el intentó me enamoré. Yo no solo podía escucharte, yo también te sentía, ese también fue mi error; tus alas volaban demasiado altas y eran muy livianas para poder llevarme con vos en tu vuelo.
Otro error tuyo fue ser perfecto, y otro mío fue pensar que eras para mí. O quizás fue que porque eras perfecto no eras para mí.
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