Es temprano para el sol. Sí, yo creo que son las nueve de la mañana en mi habitación.
Ay, qué día el de ayer. Qué día. Y el contador de visitators sigue subiendo y me pone muy feliz.
¿Hay que contar el día? ¿O puedo hablar directamente sin explicar nada?
Optemos por la segunda opción.
¡LENTO! ¿No te diste cuenta? No, seguro que no. MOVETE. Eso, movilizate, hacé algo, da el primer paso, abrí la puerta (cerrala, de última), reite, llorate, LOQUEVOSQUIERAS, pero algo, y algo que me influya a mí también. Mi carcel no va a estar abierta para siempre. Y el día de la primavera. Y otro año más soltera. ¿Qué nos pasa chicas? En el pelle todo el mundo se está poniendo de novio (hastaClaraLambertucci!), yo quiero también. un poco del botín para mí.
Si no está el barbaazul. Teeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrible. Teeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrible. Me hace ponerme dura. Me hace dejar de pensar. Me hace sonreir. Pero, ¿saben qué es lo más raro? Que me da paz. Me podría quedar quieta en sus brazos muchísimo tiempo, sin gritar, casi sin hablar, escuchándolo a él diciendo estupideces como siempre, hablando de los puchos, de quién sabe qué otras cosas que se fuma a diario. Pero me da paz, me hace aquietarme, y eso siendo ClariCharrúa es rarísimo, NUNCA me pasó con nadie. Y hablar bajito. Y en vez de empezar a correr por todo el patio y saltar y reirme, me quedo sentada junto a su lado. Sin gritar. A penas hablando. Riendo, las risas de los dos forman un coro desafinado. ¿¡Qué carajo pasa?! No,no,no,no,no, él no me gusta. es otra cosa. La confusión. El repentino contacto. El acercamiento. Es eso. Y esto no es para convencerme, definitivamente no; yo me conozco. Lo que no quiero es confundirme, y que después sea demasiado tarde.
Como otras veces ya pasó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario