- No hay tantas opciones, es seguir caminando o frenar, pero frenar ahora, para que no sea después ya demasiado tarde. '¿Tarde?' Repitió como un nenito que le están enseñando el abecedario; últimamente todo lo que antes en él me enamoraba, ahora me causaba una extraña repugnancia. Ya no me daba placer escucharlo, tampoco me daba odio, solo me abrumaba, una pequeña perturbación que con el tiempo crecería. '¿Tarde para qué?' insistió con una voz pastosa y llena de cansancio. Me levanté y empecé a caminar como sonámbula por la habitación, tratando de buscar un argumento que le diera fin al asunto, que lo heche de mi casa y me deje en paz. 'Trato de ponértelo de otra manera: no quiero seguir sufriendo, no por vos. Quizás, en un tiempo, pero ya tengo esta cuota completa'. Se quedó callado; lo disfruté y puse mis ideas en claro: quería decirle, y que lo entienda, que no podía venir cuando ya había hecho tantas cosas, no podía venir a tratar de curarme una herida que previamente había (él mismo) profundizado tanto. ¿Y si volvía a fallar? ¿Y si el tiro a los dados no me dejaban ganar, ni siquiera empatar, otra vez?
'No podés esquivar al amor, tenés que admitir las cosas, y yo admito: te necesito, me equivoqué, pero te sigo necesitando y se que vos también' Dijo; seguramente había pensado esas palabras que me resultaban tan vacías, solo por compromiso, durante mucho tiempo.
- Agradezco tu esfuerzo -empecé -, y ya que hablamos de amor...
Pero me detuve, no tenía ganas de entrar en el tema; después de todo, ¿quién era yo para hablar de amor? El amor había hecho desastres conmigo; solo quedaba darle el gusto, y rendirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario