What is and what should never be.
3.7.09
En esos momentos en que caminás dos pasos y cambia el mundo, y cómo cambian las cosas, en ese pinchazo que todos predicen, ‘no te va a doler’, quizás son leves, a veces más sutiles que una vacuna, pero duelen; y cómo duelen… porque son esos pinchazos que pasan más allá de la piel, te la atraviesan y van directo al alma, al corazón. Y cómo duelen… duelen más que rocanroles desintonizados, duelen más que palabras vacías, aunque a veces son producto de las mismas palabras; una palabra, ¡ay! Un pinchazo. Otra palabra, otro pinchazo; me trago las lágrimas. Qué lástima que soy débil y que para el tercer pinchazo estallo y me derrumbo rogando basta, que venga alguien y cambie las cosas; pero me siguen dando pinchazos, porque no cuesta nada. Pinchazo en el pecho, pinchazo en la mente, en la panza; seguidos por un nudo en la garganta que no se suelta, que sigue el ritmo de los pinchazos, que se anuda cada vez más, que no me deja hablar. Qué suerte que tengo máscaras de sobra, y que en mi interior prendo la música para salir afuera, bailar, y ocultar todas las marcas que dejan estos pinchazos; qué suerte que puedo mentirme diciendo ‘todo está bien’ , cuando en realidad no hay nada que esté bien, cuando sigo caminando hasta llegar a algún lugar donde pueda soltar las lágrimas acumuladas por tantos pinchazos.
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