¿Qué te pensás? ¿Que podías ir dando saltitos felices por la calle como si nada? ¿Qué me podías sacar la frasada esa noche y despertarme de ese sueño en el que estaba tan adentrada, ese sueño tan perfecto? ¿Pensás que podés entrometerte en todos mis pensamientos y hacerme volar y volar? ¿Pensabas que te iba a admitir de lo más tranquila en todos mis sueños, sin ponerte una barrera, un PA RA TE para que no te metas más y más y más en mi mente, como si nada pasara? ¿Pensás que podés venir y hablarme y decirme cosas para encandilarme y dejarme maravillada con todo tu potencial seductor? ¿Ensima pretendés que yo esté loca por vos y que invente historias ridículas e ilusas y que no pueda evitar hablarte, aunque sea de cualquier cosa? ¿Pensás que nunca voy a tener algo inteligente para plantarte y gritarte a la cara? ¿Que siempre iban a ser tus perfectas palabras las que me daban lecciones y más razones para yo seguir soñando?
Claro que lo pensaste. Y tenías toda la razón.
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