Lo vi pasar,
tan altanero, lo oí
cantar a su manera; tenía esa
luz en la mirada, sus piernas cortaban las leguas del sol. Todo eso fue tan
suficiente, y sin pensar en frente me crucé; casi sin voz, mostré los dientes y del caribe un p
erfume llegó.
Noches de amor, suburbio y luna;
sombras en
sombras que no dejan ver.
Lejos del dueño de tus ojos
lentos, yo no me explico por qué estás con ella.
Porque hay un corazón que se parte cuando te vas a ninguna parte, cuando vos sabés que tu lugar esta aquí, aquí: junto a mí.
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