Gauna ya no estuvo ocupado en sus reacciones, en sus nervios o en lo que debía decir; sintió la presencia de la muchacha, como de pronto se siente, imperiosa, una palpitación en el pecho. En la puerta de calle la muchacha le dió la mano y, sonriendo, le dijo:
- Me llamo Clara.
1 comentario:
claru ♥
un besito i que sigas barbaro
que genialidad tu blog ;)
muack!
:_
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